LA GUAITA
 
 
 
 
OPINIÓ

 
 
 
 

CATALÁN O VALENCIANO. Albert Alay (20.09.04)

Me preocupa que en España seamos tan despreciativos como orgullosos en temas baladís. El caso que ocupa en este momento mi atención es la disputa entre algunos ociosos catalanes y algunos orgullosos valencianos sobre si el valenciano (el catalán que se habla en el Reino de Valencia) es catalán o valenciano o catalán/valenciano.

Me preocupa y me causa risa al mismo tiempo. ¿Qué más da si los valencianos hablan valenciano o catalán si al fin y al cabo hablan la misma lengua? Peor sería que despreciaran lo que hablan y optaran por hablar en castellano. ¿Qué derecho asiste a algunos catalanes a negar el derecho a definir la lengua de los valencianos como quieran los valencianos?. Ni esos catalanes y aquellos valencianos tienen razón. Y, todos, olvidan que durante muchos años, otros, algunos de más allá de nuestros dominios culturales respectivos nos imponían el criterio de que nosotros hablábamos un dialecto y no un idioma. Aquellos pobres tontos han tenido que aceptar nuestra realidad actual y tragarse su españolísimo empeño en que su idioma, el castellano, no tenía fronteras. No caigamos pues en su mismo error, porque en ocasiones no hace falta defender a capa y espada unas realidades que acaban de imponerse por sí mismas.

Evidentemente, los valencianos hablan catalán, como los mallorquines, como los de Catalunya Nord, como los andorranos, como los de la Franja de Poniente, como algunos alguereses, y como muchos que aún lejos de nuestro país siguen hablando (aunque sea en la intimidad) el catalán en Argentina, México, Estados Unidos y tantos lugares donde habitan quienes nacieron aquí. Y sentado que para mí hablan catalán, no me inquieta lo más mínimo que pretendan dominar su habla de modo distinto, porque al fin y al cabo el problema que hay es de rabietas por ambas partes en un tema que no tiene razón de ser. Ni a nuestro idioma lo denomináramos valenciano, también habría catalanes que se sublevarían diciendo que hablan catalán. La misma situación pero a la inversa. Y el mal viene de que además de nuestros defectos no habría habido problema si a nuestra habla común la denomináramos "llemosí" de modo que fuera lo que hablaramos en todos los territorios afectados por este problema de orgullo. Y no sería ninguna tontería sí, como dicen algunos, el orígen de nuestra lengua está en el "limousin" del centro de Francia. Pero no lo liemos más.

Lo que deseo aclarar es que si los valencianos han de ser más felices hablando valenciano, los del Ebro hablando "tortosí", los de Lleida hablando el "terra ferma", los menorquines hablando menorquín o los del Anoia hablando el "anoienc", me parece fantástico y no se lo criticaré en absoluto mientras no me impidan a mí que habla catalán. El tema de las lenguas es muy importante pero lo es más el principio de autodefinición individual (o autodeterminación) porque lo primero es la persona y lo que lleva a cuestas. Y si en castellano unos quieren hablar andaluz, otros argentino y otros mexicano, allá ellos. Todos tenemos el mismo derecho en definirnos lingüísticamente como queramos.